Las emociones básicas: lo que todos sentimos y pocos entendemos
Las emociones están en el centro de nuestra vida diaria. Afectan cómo pensamos, actuamos y nos relacionamos con los demás. Pero aunque todos las sentimos, pocas veces nos paramos a entenderlas. En este artículo vamos a centrarnos en las emociones más básicas: qué son, para qué sirven y cómo reconocerlas.
¿Qué son las emociones básicas?
Las emociones básicas son respuestas automáticas que aparecen en nuestro cuerpo y mente ante ciertas situaciones. Son universales, es decir, las sentimos todos los seres humanos, sin importar la cultura o el idioma. Las principales emociones básicas son seis:
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Alegría
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Tristeza
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Miedo
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Ira
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Asco
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Sorpresa
Estas emociones fueron estudiadas por el psicólogo Paul Ekman, quien demostró que incluso las personas que nunca han estado expuestas a otras culturas son capaces de reconocer estas emociones en los rostros de otros.
¿Para qué sirven?
Cada emoción básica tiene una función adaptativa, es decir, nos ayuda a sobrevivir o a adaptarnos mejor al entorno:
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Alegría: Nos motiva a repetir lo que nos hace sentir bien. Favorece el vínculo social.
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Tristeza: Nos lleva a la introspección. Nos hace frenar, descansar y pedir apoyo.
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Miedo: Nos protege ante peligros. Activa nuestro sistema de alerta para reaccionar rápido.
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Ira: Nos da energía para defendernos o poner límites cuando algo nos molesta o nos parece injusto.
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Asco: Nos aleja de lo que puede ser dañino o contaminante, tanto a nivel físico como moral.
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Sorpresa: Nos prepara para lo inesperado. Abre nuestra atención a lo nuevo.
¿Por qué es importante reconocerlas?
Muchas veces confundimos nuestras emociones o las ignoramos. Por ejemplo, podemos estar tristes pero expresarlo con ira, o sentir miedo y quedarnos paralizados sin saber por qué. Reconocer lo que sentimos nos ayuda a:
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Tomar mejores decisiones.
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Comunicar mejor con los demás.
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Evitar que las emociones se acumulen y nos pasen factura (en forma de estrés, ansiedad, etc.).
¿Qué podemos hacer para gestionarlas mejor?
Aquí van tres claves sencillas:
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Ponerles nombre: A veces basta con decir "Estoy triste" para empezar a sentir alivio.
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Escucharlas sin juzgar: No hay emociones buenas o malas. Todas nos dicen algo.
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Buscar formas sanas de expresarlas: Hablar con alguien, escribir, hacer ejercicio, respirar hondo… Cada uno tiene sus formas.
Conclusión
Sentir no es una debilidad. Al contrario: conocer y entender nuestras emociones básicas es un signo de inteligencia y salud mental. Cuanto más conscientes seamos de lo que sentimos, mejor podremos cuidar de nosotros mismos y de quienes nos rodean.