¿Por qué nos planificamos algunos objetivos en la vida pero luego no los cumplimos?


Muchas veces nos fijamos metas con entusiasmo: comenzar una dieta, hacer ejercicio, ahorrar dinero o aprender un nuevo idioma. Sin embargo, con el tiempo, esas mismas metas se van desvaneciendo y terminamos abandonándolas. ¿Por qué nos pasa esto? La psicología nos ofrece varias explicaciones sobre este fenómeno y cómo podemos mejorar nuestra capacidad para cumplir con nuestros objetivos.

1. Falta de motivación intrínseca

Un error común es fijarnos metas basadas en expectativas externas y no en deseos personales reales. Si nos imponemos un objetivo porque "debería" hacerse (como ir al gimnasio porque la sociedad lo espera), en lugar de porque realmente lo queremos (como mejorar nuestra salud para sentirnos mejor), es más probable que lo abandonemos. La motivación intrínseca, es decir, aquella que proviene de nuestro propio interés y disfrute, es más duradera que la motivación extrínseca, que depende de recompensas o presiones externas.

2. Expectativas poco realistas

Muchas veces establecemos objetivos que no son alcanzables en el tiempo y forma que deseamos. Por ejemplo, proponernos perder 10 kilos en un mes o aprender un nuevo idioma en tres semanas es poco realista y lleva a la frustración. Cuando vemos que no estamos logrando resultados rápidos, perdemos la motivación. La solución es fijar metas SMART (Específicas, Medibles, Alcanzables, Realistas y con un Tiempo definido) para hacerlas más manejables.

3. Falta de hábitos y disciplina

Cumplir una meta no se trata solo de motivación, sino de establecer hábitos y ser disciplinados. La motivación inicial es fuerte, pero con el tiempo disminuye. En cambio, los hábitos y la disciplina nos ayudan a continuar incluso cuando no tenemos ganas. Un truco es comenzar con pequeños cambios. Si queremos hacer ejercicio, empezar con solo 10 minutos al día puede ser más efectivo que intentar una hora completa desde el inicio.

4. Falta de planificación y seguimiento

Un objetivo sin un plan concreto es solo un deseo. Si no definimos cómo y cuándo lo vamos a lograr, es fácil que lo posterguemos. Por eso, es clave desglosar nuestros objetivos en pequeños pasos y hacer seguimiento. Llevar un diario de progreso o usar aplicaciones de gestión de tareas puede ayudar a mantenernos en el camino correcto.

5. Miedo al fracaso

El miedo al fracaso puede hacernos abandonar antes de siquiera intentarlo o rendirnos a la primera dificultad. Muchas personas evitan los desafíos porque temen no estar a la altura. Sin embargo, fallar es parte del aprendizaje. Reenfocar el fracaso como una oportunidad de mejora en lugar de verlo como una derrota definitiva puede ayudarnos a seguir adelante.

6. Falta de gratificación inmediata

Vivimos en una sociedad donde buscamos resultados rápidos. Cumplir un objetivo suele requerir tiempo y esfuerzo, y si no vemos beneficios inmediatos, perdemos interés. Para contrarrestar esto, podemos establecer pequeñas recompensas a lo largo del camino. Por ejemplo, si nuestro objetivo es leer más, premiarnos con algo que nos guste después de completar ciertos capítulos puede ayudarnos a mantenernos motivados.

7. Influencias del entorno

Nuestro entorno influye en nuestro comportamiento. Si intentamos comer saludable, pero estamos rodeados de personas que comen comida rápida todo el tiempo, será más difícil mantenernos firmes. Buscar un entorno que apoye nuestros objetivos, como rodearnos de personas con intereses similares o evitar situaciones que nos lleven a sabotearnos, puede marcar la diferencia.

8. Exceso de objetivos

Otro problema común es intentar cambiar demasiadas cosas a la vez. Si queremos empezar a hacer ejercicio, mejorar nuestra alimentación, aprender un nuevo idioma y leer más al mismo tiempo, es probable que nos sintamos abrumados y terminemos sin lograr nada. Priorizar un objetivo a la vez y avanzar de manera progresiva es más efectivo.

9. Falta de autoconfianza

Si no creemos en nuestra capacidad de lograr algo, es poco probable que lo logremos. La autoconfianza se construye con pequeños logros. En lugar de enfocarnos en lo lejos que estamos de la meta final, podemos celebrar cada avance. La mentalidad de "yo puedo hacerlo" es clave para la perseverancia.

10. Procrastinación

Postergar las cosas es un problema común cuando sentimos que una tarea es abrumadora o poco placentera. Para evitar la procrastinación, podemos usar la "técnica de los 5 minutos": empezar con una tarea por solo cinco minutos. Muchas veces, una vez que comenzamos, encontramos el impulso para continuar.

¿Cómo mejorar nuestras posibilidades de cumplir objetivos?

  • Definir metas claras y realistas: Asegurarnos de que sean alcanzables y dividirlas en pequeños pasos.
  • Establecer hábitos y rutinas: La consistencia es clave.
  • Buscar apoyo: Rodearnos de personas que nos motiven y nos ayuden a rendir cuentas.
  • Aceptar el fracaso como parte del proceso: No rendirse ante los obstáculos.
  • Celebrar los pequeños logros: Mantener la motivación reconociendo los avances.
En resumen, no cumplir nuestros objetivos no significa que seamos incapaces, sino que quizás estemos usando estrategias ineficaces. Con un buen plan, motivación interna y disciplina, es posible lograr lo que nos proponemos.

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