Masturbarse está bien: Ventajas reales de hacerlo con frecuencia


Hablar de sexo sigue siendo un tabú en muchos contextos, pero poco a poco vamos soltándonos. Aun así, hay un tema que sigue generando incomodidad: la masturbación. La mayoría lo hace, pero pocos lo dicen. Se asocia con vergüenza, culpa, o se ve como un “sustituto pobre” del sexo en pareja. Error. Masturbarse no solo es normal, también es saludable, placentero y tiene ventajas reales tanto físicas como mentales.

Este artículo va sobre eso: por qué masturbarse es bueno, qué beneficios tiene, cómo puede mejorar tu relación contigo mismo y con los demás, y por qué deberíamos dejar de esconderlo como si fuera algo malo. Porque no lo es. Al contrario.


¿Qué es la masturbación?

Vamos a lo básico: la masturbación es la estimulación de los propios genitales (o cualquier otra zona erógena) para obtener placer sexual. Puede hacerse con las manos, juguetes, o cualquier cosa que te funcione. Lo importante es que lo haces tú, para ti.

No hace falta llegar al orgasmo para que cuente, pero seamos honestos: la mayoría lo hace por eso. Y está bien.


¿Por qué seguimos sintiendo vergüenza?

En muchos países, y España no es una excepción, la masturbación se ha tratado durante años como algo sucio, pecaminoso o incluso peligroso. Afortunadamente, hoy sabemos que nada de eso es cierto.

Los mitos eran muchos: que si te dejaba ciego, que si era un vicio, que si ibas a perder el interés por el sexo “de verdad”, que si era solo para gente soltera o desesperada. Todo mentira.

La ciencia, por suerte, ha ido desmontando estas ideas. Y aunque aún queda camino por recorrer, cada vez más personas hablan del tema con naturalidad.


Beneficios físicos de la masturbación

1. Mejora la calidad del sueño

Después de un orgasmo, el cuerpo libera dopamina, oxitocina y prolactina. Estas sustancias te relajan, te bajan el ritmo, y te ayudan a dormir mejor. Si tienes insomnio ocasional, una masturbación puede ser más eficaz que contar ovejas.

2. Alivia tensiones y reduce el estrés

El sexo en general —y la masturbación en particular— es una válvula de escape. Ayuda a soltar tensión acumulada, mejora el humor y te permite reconectar con tu cuerpo. No necesitas más excusa que esa.

3. Fortalece el suelo pélvico

Sí, tanto en hombres como en mujeres. Los espasmos musculares durante el orgasmo ejercitan los músculos del suelo pélvico, que son clave para evitar problemas como la incontinencia urinaria o la disfunción eréctil.

4. Alivia dolores menstruales

Muchas mujeres reportan que masturbarse durante la menstruación ayuda a calmar los calambres. La contracción del útero durante el orgasmo puede ayudar a liberar tensión y mejorar el flujo sanguíneo.

5. Mejora la salud sexual

Conocerte a ti mismo/a te ayuda a saber qué te gusta, qué no, y cómo funciona tu cuerpo. Esto se traduce en relaciones sexuales más satisfactorias, más conscientes, y menos frustrantes.

Además, la masturbación frecuente puede ayudar a mantener la función eréctil en hombres y a prevenir la sequedad vaginal en mujeres.


Beneficios psicológicos

1. Mejora la autoestima

Darte placer es una forma directa de cuidar de ti. Aprender a darte placer sin depender de nadie refuerza la autonomía y la confianza.

No se trata de sustituir el sexo con otros, sino de entender que el placer no necesita permiso.

2. Ayuda a gestionar emociones

Ansiedad, frustración, aburrimiento, tristeza… A veces, la masturbación puede ser una herramienta útil para procesar emociones. No es una solución mágica, pero sí puede ayudarte a reconectar contigo y bajar revoluciones.

3. Disminuye la culpa sexual

Cuanto más normalices la masturbación, menos culpa sentirás por ella. Y cuanto menos culpa, más disfrute.

Esto tiene efectos directos en cómo vives el deseo, el cuerpo y el sexo en general.

4. Estimula la creatividad

Sí, parece raro, pero es cierto. Al reducir el estrés y liberar endorfinas, la masturbación puede despejar la mente. Muchos artistas, escritores y creativos hablan de lo inspirador que puede ser un buen orgasmo.


¿Con qué frecuencia es “normal”?

No hay una respuesta única. Masturbarse todos los días es normal. Una vez por semana también. Incluso una vez al mes. Lo importante es que lo hagas cuando te apetezca, sin obligación ni culpa.

Lo que sí hay que vigilar es si la masturbación se convierte en una forma de evasión constante, o si interfiere con tu vida diaria, tu trabajo, tus relaciones. Entonces sí puede haber un problema, pero no por la masturbación en sí, sino por cómo se está usando.


Masturbación y pareja: ¿enemiga o aliada?

Muchas personas creen que si tienes pareja “ya no necesitas masturbarte”. Falso.

La masturbación no es un sustituto del sexo en pareja, es una práctica diferente. Y puede ser incluso beneficiosa dentro de una relación.

  • Te ayuda a conocerte mejor. Eso hace que puedas comunicar a tu pareja lo que te gusta.

  • Te permite descargar tensión si no os apetece lo mismo al mismo tiempo.

  • Puede formar parte del juego sexual compartido. Masturbarse delante del otro, por ejemplo, puede ser muy excitante y fortalecer la intimidad.

La clave está en la comunicación y en no verlo como una competencia.


Masturbación femenina: el gran tabú

Aunque cada vez se habla más, el placer femenino sigue siendo el gran olvidado. Muchas mujeres llegan a la edad adulta sin haber explorado su cuerpo, sin saber cómo funciona su placer, o sintiendo culpa por tener deseo sexual propio.

La masturbación femenina ha sido históricamente invisibilizada, incluso en la educación sexual. Pero es fundamental para conocerse, para romper tabúes, y para vivir el deseo con libertad.

Hay que normalizarlo, hablarlo, compartirlo (si se quiere), y dejar de actuar como si fuera “raro” o “sucio”.


Juguetes sexuales: ¿sí o no?

Sí, claro que sí. Los juguetes no sustituyen nada, solo amplían las posibilidades. Hay vibradores, succionadores, masturbadores, anillos, plugs… mil opciones para explorar el cuerpo con más intensidad o variedad.

No hace falta usarlos siempre, pero tampoco hay motivo para no probar. Muchos son muy discretos, cómodos, y se adaptan a todo tipo de cuerpos y gustos.

Eso sí, si los usas, límpialos bien. Y si compartes, mejor con preservativo.


Algunos consejos para una masturbación más consciente

Aunque puede ser algo rápido y espontáneo (y a veces lo mejor es eso), también puedes tomártelo con calma. Aquí van algunas ideas para convertirlo en una experiencia más plena:

  1. Tómate tu tiempo. No lo hagas con prisa o por cumplir.

  2. Crea ambiente. Luz suave, una ducha antes, música… lo que te ayude a conectar.

  3. Explora nuevas zonas. No te limites a lo de siempre. Prueba otros ritmos, presiones o fantasías.

  4. Cambia de mano o postura. Lo nuevo estimula el cerebro y puede darte nuevas sensaciones.

  5. No te obsesiones con llegar al orgasmo. Disfruta del proceso. A veces lo mejor está en el camino, no en el final.


¿Y si no me apetece masturbarme?

También está bien. No hay que forzar el deseo ni cumplir con ninguna “norma sexual”. Si no te apetece, no pasa nada. El problema no es no masturbarse, sino sentir que “deberías” hacerlo o que algo va mal por no hacerlo.

Escucha tu cuerpo. Hay épocas con más deseo, otras con menos. Todo es parte de lo normal.


En resumen

Masturbarse no es solo normal, es recomendable. Tiene beneficios físicos, emocionales y sexuales. No es algo de lo que avergonzarse, ni algo “menor” comparado con el sexo en pareja. Es una forma de conocerse, de cuidarse, de disfrutar.

Cuanto más natural hablemos del tema, más fácil será vivir una sexualidad libre, sana y sin culpa. Así que ya sabes: si te apetece, hazlo. Sin prisas, sin excusas, sin vergüenza.

Tu cuerpo es tuyo. Y darte placer también es cuidarlo.

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